Mindfulness en el trabajo

we2

Por Tara Healy, (traducción Astrid Aguayo). Este artículo fue publicado en la revista Mindful. Re-editado con permiso de The Foundation for a Mindful Society. Todos los derechos reservados.

Política en la oficina. Jefes dictatoriales. Las emociones de los compañeros de trabajo rebotando por aquí y por allá. Herramientas tecnológicas que no paran de cambiar y ser re-actualizadas. Una economía incierta y un mercado de trabajo volátil. Niveles de expectativa cada vez más altos. Pérdida de dirección. Demasiado que hacer. Muy poco tiempo. Falta de sueño. Tanto si trabajas en un entorno tradicional como en uno progresivo, por tu cuenta, o inmerso en un mar de cubículos, la vida laboral está llena de retos. La mayoría de nosotros estamos atados al ingreso que recibimos por nuestros empleos, y más allá de eso nos levantamos y vamos a trabajar porque deseamos contribuir al bien común. Rechazar el trabajo no es una opción para la mayoría de nosotros así que nos aguantamos y nos lanzamos a lidiar con los retos de nuestro puesto de trabajo. A algunos nos va bien, tenemos éxito y estamos satisfechos. Pero demasiados no estamos contentos en el trabajo. Estamos estresados y muy posiblemente confusos. Puede que aparentemos ser efectivos pero las situaciones antes mencionadas nos pueden estar reconcomiendo en secreto ( o no tan en secreto) y pueden llegar a hacer que el trabajo devenga una pesadez que arrastramos. Esta situación no es buena para nosotros ni para nuestros compañeros de trabajo. Así que ¿por dónde empezar si deseamos cambiar nuestra vida laboral en beneficio propio en el de nuestros compañeros. Sugiero empezar por la mente. Pregúntate: ¿Cuál es la calidad de mi mente en el trabajo? ¿Qué sucede en mi mente según van pasando las horas en el trabajo, día tras día? ¿Mi mente funciona en condiciones óptimas? 

La mente posee inumerables recursos y posibilidades– de creatividad, amabilidad, compasión, introspección consciente, y sabiduría. Es un almacén de tremenda energía e impetú, y aún así puede ser también fuente de incesante y desquiciante enojo, un animal sin domesticar, o una piedra atada a nosotros y que nos hunde. A veces nos gustaría poder simplemente apagarla para que dejara de darnos la lata y nos permitiera trabajar en paz. Pero apagarla es algo que no podemos hacer, así que ¿por qué no aprovecharla al máximo? ¿Por qué no ponerla a trabajar beneficiosamente? A través del Mindfulness, podemos entrenar nuestra mente de modo que funcione mejor. Entrenándonos para aprender a prestar atención en cada momento al lugar donde estamos y lo que estamos haciendo, el Mindfulness nos puede ayudar a elegir cómo nos comportaremos, dándonos un empujoncito ( o despertarnos como con una descarga eléctrica) para que dejemos de funcionar en modo de piloto automático. Abajo os detallo algunas sugerencias para incorporar el Mindfulness a nuestro lugar de trabajo. Esto no solo nos aliviará el estrés sino que puede realmente cambiar, e incluso llegar a transformar, nuestro modo de trabajar.

Revisa tus lentes

¿Vemos lo que realmente está allí, o lo que experimentamos ha sido filtrado por nuestros pensamientos y pre-concepciones? Quizás deberíamos revisar cómo estamos viendo las cosas antes de querer cambiar lo que estamos viendo. Lo primero es cerciorarse de que la lente está limpia. Mucho del sufrimiento e incomodidad que experimentamos en el trabajo – y en otros sitios– nacen de nuestras creencias, nuestras opiniones e ideas fijas a las que nos aferramos, y éstas se convierten en las lentes a través de las que percibimos los eventos de nuestras vidas. Sin duda, la mecánica de percepción que cada uno ha desarrollado nos sirve y es útil en su mayoría, nos apoya y nos guía en encrucijadas críticas. Pero el peso de seguir aferrados a determinados modos o patrones prefijados de percibir, a la vez que vamos lidiando con los múltiples detalles de la vida cotidiana puede llegar a ser limitante y, francamente, una invitación a la infelicidad. Cuando estamos convencidos de que las cosas deberían ser de cierto modo y no lo son, sufrimos. Cuando alguien se niega a actuar como pensamos que deberían hacerlo, sufrimos. Cuando no conseguimos lo que queremos y en el momento en el que lo queremos– o solo conseguimos lo que no queremos…..lo adivinaste: sufrimos. El lugar de trabajo, que es un microcosmos de la vida, está plagado de oportunidades para sufrir. Lo que necesitamos explorar es si la fuente de nuestro malestar es realmente nuestro lugar de trabajo en sí mismo, o más bien nuestro sufrimiento nace de cómo nuestra mente filtra lo que experimenta ante los retos que encontramos en nuestro trabajo. La mente intentará amoldar a la fuerza cualquier situación con la que se encuentre de modo que se adapte a sus modos favoritos de percibir y reaccionará con incomodidad y malestar ante cualquier resistencia por tu parte. Hace muchos años tuve una compañera de trabajo que constantemente me sacaba de mis casillas. Tenía una forma de hacer las cosas que me molestaba enormemente. Yo pensaba “ si tan solo actuara así en vez de asá, todos seríamos más felices y productivos”. Esto ocurría cada día, varias veces al día, a veces cada hora. Desde luego, lo que estaba sintiendo es que si ella actuase de forma diferente yo sería más feliz y productiva. Buscaba la comodidad de lo familiar y esperaba y anhelaba que mi compañera de trabajo actuara de modo que apoyara y satisfaciera mis necesidades con precisión. Sin embargo, en cuanto me di cuenta de que yo estaba atrapada en una manera particular de percibir las cosas, descubrí que podía alterar mi percepción y elegir libremente cómo sentirme con respecto a ella. Enseguida que la posibilidad de elegir entró a formar parte de la ecuación, rápidamente me di cuenta de que no necesitaba que mi compañera cambiara– ya lo había hecho yo. Puede ser difícil mantener la mente abierta en relación a los demás, pero es aún más difícil ser de mente abierta ante uno mismo. Requiere una verdadera formación y entrenamiento. Para descubrir las formas de percibir que tienes, experimenta contigo mismo cómo es el mantenerte en todo momento curioso, atento, receptivo. Cada vez que te pilles a tí mismo recayendo en tus antiguos patrones, detente y examina lo que realmente está sucediendo. Fíjate en las sensaciones de tu cuerpo; nota las emociones que brotan; se consciente de las historias que tu mente está generando y que provocan que tu cuerpo esté tenso y tus emociones se inflamen. No olvides perdonarte por haber vuelto a caer en tus viejos patrones que ya no resultan útiles. Reconoce el incremento de carga negativa, potencialmente explosiva, generada por tu cuerpo, tus pensamientos y emociones. Acepta que ha surgido y acto seguido toma la decisión de que eres tú el que controla y eliges no ser controlado por dicha carga negativa.

Crea algo de espacio entre tú y tus reacciones. Los patrones de percepción rígidos acaban resultando ser demasiado pequeños y confinados para todo aquello que nuestra mente necesita englobar y lograr. Los patrones de reacción inflexibles nos estrangulan. Cada uno de nosotros tenemos nuestra particular colección de tipos de situación de que nos encanta permitir que nos saquen de nuestras casillas y aplasten nuestras expectativas. Cada vez que surgen, amenazan con provocar celos, ira, impulsos para estar a la defensiva, esfuerzos inútiles, y toda una sarta de otras posibilidades. Podemos acabar diciendo cosas hirientes, algo que más tarde nos arrepentiremos de haber dicho y por lo cual quizás tengamos que disculparnos. Habremos vuelto a saltar antes de mirar hacia donde. Por el contrario, si nos detenemos a examinar cómo respondemos típicamente ante determinada situación, estaremos creando el espacio necesario para poder responder con reacciones más creativas y flexibles. Al final, tras practicar la acción de examinar conscientemente nuestras reacciones en el momento preciso en el que ocurren, adquirimos un nuevo hábito. Tomemos un ejemplo que espero no sea demasiado familiar: llevas mucho tiempo trabajando arduamente en un proyecto con un compañero de trabajo. Sin embargo, a la hora de recibir la enhorabuena por el éxito del proyecto, tu compañero logra llevarse todas las alabanzas. Vives, con esta situación, un momento decisivo en el que tienes la oportunidad de llegar a ser el maestro o jefe de tus reacciones. O en otras palabras, tienes la oportunidad de encontrarte con tu experiencia. Ser consciente del impacto que dicho desprecio ha tenido en ti es el primer paso. Sepárate de ti mismo, desapegate justo lo necesario para poder examinar, ya libre de reacciones automáticas, cómo tu cuerpo, tus emociones y pensamientos se combinan para crear una respuesta / reacción determinada. Al crear distancia entre lo que está sucediendo y cómo estás reaccionando ante lo que sucede, muy probablemente lograrás impedir que seas llevado en volandas por la experiencia y en su lugar lograrás no ser dominado por lo que vives sino estar al mando y superarlo. Al examinar tus pensamientos probablemente verás que se va formando una historia…..algo así como que tú lograste que el proyectos de completara, para al final acabar siendo dejado de lado en el último momento. Una vez que puedas ver claramente cómo esta narrativa se abre ante ti como en un libro– una vez que hayas logrado convertirte en el lector de la historia en lugar de su protagonista– habrás logrado llegar a un posición que te brindará la oportunidad de permitir que dicha historia simplemente se evapore. Posiblemente percibirás cómo el corazón que te iba a tope, las palmas de las manos sudorosas y los hombros encogidos, se desvanecen en cuanto sueltas la historia que te estabas contando a ti mismo. Suavemente te vas trasladando a un estado que es más relajado y por tanto sientes más confianza. Los estados del ser que antaño parecían tan permanentes, inevitables y monumentales, ya no los son. Esos estados de ánimo pueden ahora variar, momento a momento, en respuesta a nuestra consciencia de ellos. Es asombrosos cuan fácilmente una mueca se torna en una sonrisa. No es en absoluto necesario asumir que el auto-examen implica que debes permitir que tu compañero de trabajo se lleve el mérito si no se lo ha ganado. El objetivo es más bien permitir que respondas de una forma nueva y diferente que te libera de los viejos patrones automáticos que tenías grabados.

Presta atención a los detalles pequeños. Digamos que has adoptado la actitud de que las tareas que se te encomiendan no son importantes y están subvaloradas. Pregúntate si te sientes así porque es verdad. ¿O acaso te sientes así porque estás tan acostumbrado a decirte a ti mismo que es verdad que ya ni te planteas pensar en ello de otro modo? Piensa incluso en cosas más pequeñas. Imagina algo tan rutinario como el modo en el que descuelgas el auricular del teléfono cuando suena y te lo llevas a la oreja. Por medio de examinar con detenimiento esta acción– aparentemente tan inconsecuente, tan pequeña que parece no meritar que la examines, pero al hacerlo vivirás la sensación de que lo estás haciendo por primera vez. Puede que detectes la ansiedad que baja por tu brazo y notes la tensión al contestar al teléfono. Experimentar acciones cotidianas enfocándolas así, en primer plano, no tiene nada que ver con el egocentrismo. Se trata más bien de instaurar como opciones nuevas la elección, atención y consciencia en actividades ante las que antaño te limitabas a reaccionar de forma automática. Al practicar el cambiar, aunque sea los hábitos más pequeños, haces posible que hasta los hábitos más firmemente establecidos y resistentes empiecen a resquebrajarse. Cuánto mejor comprendas tu propia mente, tanto más entenderás la mente de los demás. Si llegas a entender el lenguaje de tu cuerpo, podrás leer mejor el de los demás. El Mindfulness no te da un bola de cristal, sino que incrementa tu empatía, tu habilidad para ponerte en la piel del otro con mayor comprensión. Incrementa tu conexión con los demás y te ayuda a fortalecer tus relaciones. Ya nunca más sentirás que hay alguna acción, reacción, interacción o relación que no sea interesante o con la que no se pueda trabajar siempre que apliques tu mente curiosa a ella. Realmente puedes transformar ese sentimiento de “ Oh, tío, aquí viene John, mi supervisor–apuesto a que quiere que cambie mi trabajo otra vez” y convertirlo en “ Aquí viene John otra vez. ¿Cómo puedo verlo y oírlo, sin juzgarlo, como si estuviéramos interactuando por primera vez– sencillamente manejando lo que surja en cada momento?”

Conviértelo en un hábito Para que el Mindfulness funcione en el trabajo, es aconsejable haber tenido entrenamiento formal en Mindfulness así como ocasiones de practicarlo informalmente en la vida cotidiana. El entrenamiento formal conlleva la práctica básica de las técnicas de meditación Mindfulness, tales como la respiración y el hecho de practicar cada día de forma regular, preferentemente en un horario pre-establecido. La práctica informal, no menos importante, puede literalmente hacerse en cualquier momento del día. No conlleva nada más que el fijar nuestra atención, conscientemente,sobre lo que esté sucediendo en cada momento, manteniéndonos así alejados de los viejos hábitos de reacción que hemos establecido a lo largo de toda una vida. El Mindfulness interrumpe las respuestas condicionadas que nos impiden explorar nuevas avenidas de pensamiento, estrangulando nuestro potencial creativo. Cada vez que nos rebelamos ante un hábito establecido– ya sea este consultar nuestro smartphone múltiples veces de forma compulsiva durante una conversación o reaccionar siempre a la defensiva ante algún comentario de un compañero– debilitamos el poder y el agarre de ese condicionamiento. Establecemos nuevos caminos o rutas por las que discurre el cerebro y creamos nuevas conexiones sinápticas. Con el tiempo es menos probable que caigamos en los viejos hábitos que nos llevan a la autocomplacencia y a estar satisfechos con modos de actuar ineficazes, aplicando estrategias anticuadas. Tomamos medidas para mejorar no solo cómo somos en el trabajo sino para mejorar también el entorno laboral.Así pues, el Mindfulness no se limita solo al ámbito personal sino que posee una cualidad contagiosa que cambiará la cultura de nuestra organización laboral– no necesariamente de modo radical y velozmente – sino poco a poco, incrementándose con el tiempo.

Tara Healey is the program director for Mindfulness-Based Learning at Harvard Pilgrim Health Care.

 

Posted in Uncategorized

CHARLAS ORIENTATIVAS GRATUITAS

19, 22, 28 de Septiembre 2017
Lugar: Casa de Espiritualidad de las Hermanas de la Caridad, en Son Roca, Palma (Carrer Rev. Gabriel Bestard, 3 A- 07011 Son Roca), en frente de la Iglesia de Son Roca.
Acceso fácil (5 mins de Son Moix). Parking propio en frente de la Casa de Espiritualidad.

2017 Próximos Programas MBSR de Reducción del Estrés basado en Mindfulness

Próximos Programas MBSR 2017 de 8 semanas (9 sesiones):
8 sesiones de 19.00 a 21.45 hrs más 1 día intensivo, empiezan el 17 o 18 de Octubre (según la clase que eliges) (ver "Próximos Programas").

Precio del Programa: 360€, incluye CD con las grabaciones de ejercicios de Mindfulness, Meditación y Yoga, Planes de entrenamiento semanal, resumen de las sesiones, certificado, más seguimiento personal por email. Único programa MBSR acreditado en Mallorca por la Universidad de Massachusetts.

Este programa tiene una duración de 30 horas.

Si quieres apuntarte al próximo curso, envía por favor un email: institutmindfulness@gmail.com. Estos cursos suelen llenarse rápido, Plazas limitadas.

Contacto

institutmindfulness@gmail.com
mindfulness mbsr conciencia plena reducción de estrés Jon Kabat Zinn meditación